"El boxeo en Tucumán sobrevive a pulmón" - Red Noticias

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"El boxeo en Tucumán sobrevive a pulmón"

31 ago - Lucas "Mc Cain" Lencina volvió al ring y bajó victorioso. Luego de su gran pelea en el Club Atlético San José, compartió sus experiencias. Recordó con nostalgia las noches de tango y combate en Villa Luján. Clásicos que quedaron obsoletos. Por: María Belén Jiménez Berho. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

Con esfuerzo y dedicación, Lucas Lencina (25) se recibió en el Instituto Superior del Profesorado de Educación Física Norte Argentino. El Club Atlético Juventud Undia de Tafí Viejo cuenta con su presencia. Tiene a su cargo las categorías de básquet Pre Mini, Mini y U13.

Fiel a los deportes de contacto, pasó del cinturón marrón en artes marciales al guante de box. Estos gustos fueron compartidos por su familia, que nunca dejó de acompañarlo y apostar por sus sueños. "Soy un apasionado de los deportes, desde los 6 años comencé a practicar de todo. Lo primero que hice fue karate, obtuve el cinturón marrón. Estuve hasta los 11 y después quise probar otras cosas. Mi papá era boxeador, desde que tengo memoria lo vi entrenar y practicar. Él me llevaba a Villa Luján, yo encestaba en el aro mientras él golpeaba la bolsa. Yo quería hacer lo mismo pero por cuidado no me dejó. Siempre me decía que no era sencillo. Una vez que cumplí los 16, tenía más poder de decisión y me puse firme a comenzar, y así es que hoy estoy aquí", repasó. 

El ring tuvo que esperar 5 años para verlo en acción. Tiempo que sólo lo alejó de las peleas pero jamás de su pasión. Un sinfín de emociones lo acompañaron en su debut de regreso que se llevó a cabo, el pasado viernes, en el Club Atlético San José. Sensaciones que lo remontaron a sus primeras experiencias.
"El día antes de la pelea no podía dormir, son un montón de cosas que te pasan por la cabeza. Yo sentía lo mismo que la primera vez que me tocó debutar en el cuadrilátero. Antes de subir tenía muchos nervios y miedo, porque no conocía a mi rival. Él me llevaba ventaja, venía entrenando de forma constante, yo en cambio, paré un tiempo. De todas formas, me fue muy bien y gané por decisión unánime. La mejor manera de combatir eso que sentía era subiendo. Peleando. Me entrené mucho para lograrlo, antes competía en la categoría de 48 kg, mi entrenador era en ese momento, Miguel Nazur.  Ahora estoy en 60 kg y si bien hay diferencias en cuanto al impacto y la potencia del golpe, la dedicación y la adrenalina, son las mismas de siempre. Hay un gran trabajo detrás, para estar óptimo tenés que cuidarte, nada de desvelo y alcohol", destacó. 

La vuelta victoriosa lo colmó de satisfacción. Le dio otro empujón para seguir avanzando. Pero no lo alejó de la cruda realidad que vive el deporte en la provincia. "El boxeo en Tucumán está abandonado por completo, se lo dejó de lado. Sobrevive a pulmón",. sentenció. Y siguió: "Mi abuelo trabajaba en Villa Luján, era contador y me contó la fiesta que era antes. Todos los viernes hacían festivales y peleas que se llenaban. En los últimos 10 años, tuvo un declive muy grande. Ya no existen los fines de semana con los clásicos tango y combate. Eran como 50 boxeadores que se preparaban debajo de las tribunas y daban un espectáculo fantástico. Hay un marcado descenso. En mi opinión, por una cuestión política. No lo difunden, toda la atención es para los deportes colectivos. Cuando el chico es reconocido, recién el gobierno lo apoya, pero a los escalones para llegar, los subió solo. En la academia a la que voy, tuvimos que hacer una rifa para comprar guantes. Estaría buenísimo que la Secretaría de Deportes colabore con los materiales. Las instalaciones están viejas, las cuerdas flojas, el piso gastado. Hay chicos que no tienen ropa para ir a pelear. Gracias a Dios, yo puedo contar con los recursos, pero este deporte lo practican chicos de todas las clases sociales, sobre todo los que viven en zonas muy humildes".

A pesar de la tristeza que le genera el estado actual del boxeo, Lucas apuesta a este deporte  que adoptó como estilo de vida. "Ésto forma parte de mi día a día. No lo practica cualquiera, hay toda una preparación física y mental por sobre todo. Tenés que estar bien psicológicamente. La gente piensa que los que pelean, lo hacen porque no tienen cabeza para otra cosa, suelen decir que es de cavernícolas. Hay que conocer y saber antes de definirlo. Actualmente hay programas de inclusión que lo utilizan para sacar a los chicos de la calle. Y es así, es una realidad. Mis compañeros son chicos muy humildes, limoneros, capacheros, albañiles. Salen de trabajar, fundidos, y aún así van a entrenar. Es una disciplina que permite muchos logros individuales. Por eso dejé los juegos colectivos, porque aquí no tengo a quien echarle la culpa, el 100% de lo que haga, es mi responsabilidad", sostuvo.  

Oriundo de Villa Luján, abandonó la cuna del boxeo y se radicó en el barrio El Mirador, Villa Carmela. Allí se contactó con su actual entrenador, que lo ayudó en este regreso al ring, lugar que adoptó como propio. "Pepe Zurita es quien me entrena actualmente. Por Facebook encontré su academia. Practicamos en el Coliseo San José, somos un gran equipo. Él está muy pendiente de todos, es muy bueno, no tiene preferencia por ningún boxeador. Nos contiene y nos brinda su dedicación por igual. Es muy afectuoso", elogió. Si de ídolos y referentes se trata, Filipinas tiene al hombre que Lucas pondera y admira: "El mejor , lejos, de todos los tiempos es Manny " Pac Man" Pacquiao,  campeón en 6 categorías diferentes a nivel mundial". 

Remarcó también que en el boxeo hay diferentes estilos y temperamentos a la hora de afrontar a un rival. Terreno que lo situó para recordar el histórico encuentro de Mike Tyson con Evander Holyfield, un 28 de Junio de 1997. "Lo mordió porque se le escapaba la pelea. Fue un momento de frustración. Mike venía de ganar a todos por nocaut. Y en ésta pelea, por puntos, la perdía", rememoró. 

Cuando deja la bolsa y los guantes, lo espera un aro y una pelota, para enseñar a los más pequeños el espíritu del juego. La esencia del básquet. Juventud Unida lo adoptó hace 5 años. "Comencé a trabajar en la institución, gracias a un amigo. En ese momento había cambios en la dirigencia y él me dijo que necesitaban profes", recuerda. "Fuimos los dos y hoy seguimos. No había una remuneración económica significativa, pero queríamos adquirir experiencia", continúa. Y agrega: "Para mí fue muy importante haberme incorporado, aprendí muchísimo. Al principio me costaba hablar y generar autoridad con los chicos, hoy ya saben quien soy y me gané ese respeto. Le ponemos lo mejor. Estamos muy contentos con el trabajo que venimos haciendo. hay una súper comisión de padres. Tenemos más de 50 chicos de todas las edades, desde los 4 a los 13 años". 

Lucas Lencina anhela ser profesional en el ring. No pierde las esperanzas de que en algún momento se haga un cambio radical para salvar, rescatar y cuidar al querido, popular y añorado boxeo tucumano.