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Un guerrero dentro y fuera del ring

1 sep - Diego Neira cuenta su paso por el boxeo, experiencias, expectativas y sobre su máximo objetivo: poder darle a su familia un mejor hogar. Nota: Bianca Carol Chamorro. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

Diego Neira, de 25 años, se iniciaba en el mundo del boxeo a los 11 años, en el Club Villa Luján, donde mucho tuvo que ver su padre, quien fue el principal impulsor y quien lo motivó para que lo practicara "Mi padre me llevó a entrenar por primera vez, por que me gustaba pelear mucho y siempre me corrían de la escuela", recordó entre risas

Neira pelea en la categoría de Ligero, su rutina diaria consiste en salir todas la mañanas a correr, y por la tarde entrenar. En cuanto a la alimentación, remarca: "Cuando tengo puedo darme el gusto de comer bien mucha verdura y fruta, pero hay veces que uno no tiene, eso es lo más feo y triste de un boxeador porque nadie te ayuda en este deporte y tenes que mantenerte solo".

Si de reconocimientos se trata, de sus 11 peleas profesionales, ha ganado 8, perdido 2 y ha empatado 1. Asegura estar en la búsqueda de su primer título con su promotor Orlando Farías.

Como todo ser humano en donde los obstáculos se hicieron presentes en algún momento de la vida y en donde Diego no fue la excepción, pero con toda esa pasión, dedicación y el amor que le pone a éste deporte, pudo superar cada impedimento que le ponía por delante. "Me paso muchísimas veces en mi vida el dejar de entrenar por no tener plata, no poder darles de comer a mis hijos, no tener nada pero siempre fui fuerte en los momentos que debía serlo y gracias a dios nunca abandone el boxeo porque esto es lo que más amo, duele muchas veces no tener cosas ni nadie quien te ayude pero siempre estoy con la cabeza en alto y fría y tratar de seguir para poder salir campeón del mundo y darle a mi familia una mejor vida, un mejor hogar", manifestó el boxeador.

Muchas veces se dice que el boxeo es una forma de sacar a muchos niños y jóvenes de la mala vida que llevan, Diego asegura ser testigo de esto: "Yo tengo un amigo que consumía droga y tomaba, y un día le pregunté si quería ir a entrenar y lo llevé y le gustó mucho, yo estaba atrás de él todo el tiempo, y de ahí en más se dedicó al boxeo. También tengo una compañera que tomaba mucho y ahora va todos los días a entrenar, yo trato de enseñarles lo mas que puedo a mis amigos para que el día de mañana sean algo en la vida y buenos boxeadores".

En varias oportunidades seguramente se presentó la duda o la gran incógnita de saber qué es lo que siente un boxeador cada vez que sube a un ring a pelear. Diego ratifica tener una mezcla de sentimientos: "Cada vez que subo a un ring es algo muy lindo, me siento con mucha adrenalina, con ganas de destrozar a mi rival, subo con la mentalidad de que tengo que ganar para irme superando día a día y por sobre todo ayudar a mi familia, sacarla de aquí donde vivimos y darle algo mucho mejor".

Define al boxeo como lo más importante en su vida después de su familia "El boxeo te da muchas cosas, conocés otros lugares, la gente te conoce, te reconoce por lo hacés, te lleva a conocer gente que sin conocerte cuando bajás del ring te saluda, te abraza. Este deporte es muy hermoso", aseveró.

Para este boxeador su familia lo es todo y más, buscando todo el tiempo mejorar la calidad de vida de sus hijos, a la hora de una pelea trata de olvidarse de todo pero esto es algo que nunca sale de su cabeza. "Mis aspiraciones son poner todo de mí en cada entrenamiento y pelea; quiero ser campeón argentino para sacar a mi familia adelante, para estar cada vez mejor yo. Pelear con los mejores boxeadores y el día de mañana poder decir le gané a un un muy duro rival", aseguró. 

Por último, Neira dejó en claro que la relación que lleva con su entrenador es muy buena. "Siempre cuando tengo problemas me ayuda mucho, le explico todos los obstáculos que tengo y él me da ánimos, siempre está apoyándome en todo", finalizó.