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Un espíritu que galopa entre cuadreras y libertad

7 nov - La historia. Las batallas. La literatura. No serían las mismas, si en ellas, no existiera una figura. El caballo. Protagonista infinito de hechos heroicos. Populares. Deportivos. Sin embargo, su participación en el mundo de las carreras, constituye un centro de debates. Un animal de campo. De pastizal y libre naturaleza. O un corcel de torneos. Ligero. Redituable. Veloz.

Nota: Bianca Carol Chamorro - Cynthia Herrera - María Belén Jiménez Berho. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

La Patria grande se hizo a caballo”. Así lo inmortalizó un famoso refrán. La presencia equina dejó huellas a su paso. Fue el estandarte de innumerables batallas. Famosas. Bélicas. Compañero fiel de héroes y personajes que marcaron un antes y un después en la historia. Protagonista de relatos. Novelas. Ficción. Cuentos. Mitologías. Oscuro del General Justo José de Urquiza. Bayo Blanco en las riendas del  General José de San Martín. Rosillo al mando del General Manuel Belgrano. Bucéfalo a cargo de Alejandro Magno. El árabe Marengo de Napoleón Bonaparte. Rocinante del Quijote de la Mancha. Plata  a las órdenes del Llanero Solitario. Tornado cómplice del Zorro y Pegaso del Dios Zeus

Esbelto. De gran porte. Cuello arqueado. Crines extensos. El caballo, desde sus orígenes, fue el medio de movilidad del hombre. Posibilitó situaciones. Su actuación hizo ecos. En lo trascendental y en lo exclusivo. Fue allá por el siglo XVII que se enunció entre los nobles ingleses de la época: “Éstos mamíferos nacieron para correr”. Las competiciones fueron el deporte, por excelencia, de los reyes. Con el tiempo, la actividad se extendió por Gran Bretaña. Francia. Italia. África. Hasta que llegó a las Américas. Dueños de inmensas fortunas inspiraron lo que hoy se vive. Siente. Respira y disfruta: El Turf.

Argentina galopó, por primera vez, en 1826. Un 2 de Agosto de 1942, Tucumán dio a luz al Hipódromo. Espacio que renace, día a día, en cada cuadrera. Carreras cortas de estilo rural. Cuadra, unidad equivalente a 129 metros. Hace 74 años, ésta actividad tiñe de color la vida de muchas familias. Propietarios. Jockeys. Peones. Herreros. Capataces. Domadores. Talabarteros. Cuidadores y por supuesto, los apostadores. Para un gran sector de la sociedad, se trata de una puesta en escena sinónimo de diversión. Entretenimiento. Alegría. Un espectáculo que mueve y apasiona al mundo.

Sin embargo, hay quienes sostienen que es un deporte dominante. Que Ciega. Opaca. Avasalla. Que irrumpe con lo natural. Imposición que obliga al caballo a perder su esencia. Lo despoja de un mundo perfecto. Sin monturas. Jinetes. Rutinas. Ni exigencias.

Asociaciones destinadas a la protección animal sostienen que el lugar por excelencia para el equino reside en la libertad. En manadas. ACMA, Ayuda a Caballos Maltratados, es una organización sin fines de lucro ubicada en Barracas, Buenos Aires, que aspira a expandirse por todo el país. Con un objetivo firme. Otorgar a cada especie el derecho que le fue arrebatado. Sostiene ,que por la actividad, el potro o la yegua, padece dolor. Tendones dañados. Huesos rotos. Fracturas. Penosas situaciones que sólo conducen a un fatal final. Muerte por inyección letal. Sacrificio. Los mismos argumentos presenta APANI, Sociedad Protectora de Animales de la Pampa. Recalca la necesidad de hacer cumplir la Ley 14346. Medida que castiga el maltrato. La violencia. Agrupaciones tucumanas, también se movilizan por ésta causa: “Los potrillos padecen heridas incurables. No vuelven a correr. Su lugar es al aire libre. Aquí  se los obliga a competir y llevar peso. No nacieron para soportar ninguna carga. Sufren”.

En contraposición, con una visión plantada en la riqueza del deporte equino, los partícipes directos mantienen su convicción. El amor por las carreras y los caballos. Propietarios, peones y cuidadores expresan que se prioriza la situación sanitaria del animal por encima del juego o el dinero.

En un consultorio revestido de cuadros alusivos, Gustavo Anán, el veterinario oficial del Hipódromo, alimenta realidades ligadas al cuidado y la dedicación. Rescata que se priorizan siempre aquellas situaciones para preservar al animal: “El caballo no está expuesto a sufrimientos. Recibe atención y contención. Un buen trato, por sobre todo. Es cierto que él que compite está más propenso a lastimarse que otro que está pastando. Pero eso no lo hace inmune. Cuando se trata de lesiones, lo más común es la fractura de base ósea. De ligamentos. Y en última instancia tendinitis. Únicamente cuando estamos ante casos irreversibles se recurre al sacrificio. Porque sabemos que va a sufrir. A diferencia de otras criaturas, ellos no pueden vivir con tres patas”.

Él tiene en su poder la última palabra. Por su facultad médica, es la máxima autoridad para determinar, luego de un chequeo previo, si el cuadrúpedo participa o no en las carreras. Además  remarcó que toda actividad está registrada para evitar hechos violentos:”Aquí cada situación es filmada. En las carreras con más razón. El jockey sabe que aunque vaya último no puede golpearlo para que se apure. Está  penado pegarle en forma excesiva”.

Un peón del Hipódromo, Javier Palacio, expresó su apoyo a la competición. Con suaves caricias a unas trenzadas crines sacó a la luz el cariño que se transmite a cada animal: “Es un deporte hermoso. Para mí no hay sacrificios. El caballo sólo se exige al correr. Nosotros vivimos para ellos”.

La figura del caballo marcó historias. Construye presentes. Es el foco de opiniones. Eje de miradas. Muy diferentes. Opuestas. Pero con sentimientos en común. El amor. La devoción. El respeto, desde diferentes lugares, por la vida.  Es un símbolo sin igual de heroísmo. Lucha. Fuerza. En Argentina, como en el mundo, fue y será el emblema, la insignia y el estandarte para triunfar.

Ya lo enunció José Hernández, con eternas palabras, en la voz del Martín Fierro:Caballito criollo del galope corto, del aliento largo y el aliento fiel. Caballito criollo que fue como un asta para la bandera que anduvo en él”.

 Así se vive una carrera en el Hipódromo de Tucumán.