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La inseguridad dice presente en el básquet

8 nov - La falta de protección en las diferentes canchas del país es una constante desde hace tiempo y un tema a prestarle atención.

Nota: Yessica Arias - Julián Burgos - Ruth Godoy - Alejandro Sotelo. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

A la seguridad se la puede definir como: Ausencia de peligro o riesgo. Sin embargo, en la actualidad se puede ver en cualquier circunstancia de la vida cotidiana cómo la sociedad, en general, está desamparada. En el deporte sucede exactamente lo mismo, los constantes hechos de violencia se repiten casi todos los fines de semana.

El básquet no está exento a esto, porque más allá de asociar la palabra inseguridad con asaltos, secuestros, muertes y otros sucesos aberrantes, también podemos mencionar: posibles lesiones de gravedad, agresión física, verbal o psicológica . Y si bien, en el mundo de la naranja esto no suele ocurrir, podemos pensar que se trata solamente de una suerte divina, ya que el abanico posibilidades de que sucedan situaciones desgraciadas, abundan. 

Uno de los temas que más preocupan en general, es la falta de presencia policial  en los estadios donde se desarrolla este deporte. Encontrar un policía en uno de estos lugares  se parece demasiado a intentar conseguir agua en el desierto. Se sabe que el público que asiste a estos eventos no se caracteriza por ser problemático, pero tampoco se puede esperar  a que ocurra algo para colmar de efectivos las instalaciones. Como dice el dicho, “más vale prevenir que lamentar”.

Por otro lado, existe algo muy importante que no se puede dejar de lado, y se trata de los elementos que se engloban dentro del básquet. Muchos de ellos no tienen la protección necesaria que se exije. Las paredes a los costados de los perímetros de la cancha, las barandas y las rejas que están próximas a la zona de juego ponen en riesgo permanentemente a los principales protagonistas.

En algunos encuentros que tienen mucho “picante”, la cercanía del público con el árbitro y los jugadores es un arma de doble filo. Sirve para alentar a los suyos pero también es una invitación especial para  aquellos que eligen un escupitajo como medida de protesta. Y ¡ojo! que la autoridad máxima vaya a responder abruptamente, porque no se sabe que puede pasar.

Sin embargo, no todo es malo en el ambiente del esta disciplina. Hay un simple, doble o triple motivo para estar tranquilo. La cultura de quienes siguen al básquet, tienen otro tipo de mirada respecto a la competencia. Cuando se trata de encontrar una información desgraciada al respecto, no es común leer algo de lo que haya que lamentarse.

Hay algunas personas que pueden dar fe de que ver lesiones o incidentes de gravedad no sucede muy seguido, uno de ellos es Oscar Moya que oficia de Comisionado Técnico desde hace mucho tiempo: “Llevo más de 100 partidos desarrollando mi tarea y lo más duro que recuerdo es cuando un jugador de Olimpia en Catamarca se deslizó al tirar una bandeja. Cuando cayó, chocó contra la base y se fracturó la rodilla.  Pero en general es muy bajo el porcentaje de incidentes de este tipo”.

Otra voz autorizada para referirse a los riesgos y peligros que podrían encontrarse en el deporte de la naranja es Lucas Victoriano. El tucumano que logró la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de la FIBA 2002 con el seleccionado argentino opinó: “Eso depende de la categoría, del club, hay de todo. El nivel nacional e internacional son parecidos, obviamente que los estadios modernos tienen más espacios alrededor del rectángulo de juego. Es un tema difícil de generalizar. Algunas instituciones tienen las paredes muy cerca y eso es peligroso.  Otra situación  que se da, es que cuando se termina de colocar el parquet y queda una elevación que puede ser motivo de lesión cuando te lanzas para convertir una bandeja. Por suerte, no recuerdo ninguna anécdota de algo grave que haya pasado. Gracias a Dios, a mí nunca me tocó pasar por algo similar”.
El ex jugador de Real Madrid, Zaragoza y Lanús también se refirió  al público en general: “Vivimos en una sociedad en donde es complicado cambiar. Quedan feas las vallas, las cercas olímpicas. Debería ser libre donde la gente sepa que sólo va a ver un espectáculo. Cada dos meses se tendría que rever las normas para darle seguridad a los jugadores, a los árbitros y al rival”.

 

Al término del encuentro que se disputó en cancha de Asociación Mitre, entre Nicolás Avellaneda y Olimpia de Catamarca, Gonzalo Lescano opinó al respecto: “Es un tema delicado. Hay muchos clubes que deberían trabajar institucionalmente para cubrir esa problemática que se presenta. Estuve en una situación de partido donde en un contragolpe un compañero saltó, tuvo la mala suerte de caerse y dar la cabeza contra la platea”. Sobre la visión de que “debería ser libre” mencionada por Victoriano, el Alero dijo: “Es un punto de vista de él. Creo que es algo muy europeo. Esto es algo social, que la gente se comporte. Conocemos perfectamente lo que es el argentino en la cancha”. Para último, propuso lo que para él podría ser una solución. “Las barandas, por lo menos si no se las retira, tendrían que acolchonarlas. Los carteles de publicidad un poco más alejados y la distancia de los bancos de suplentes para que sea un poco más abierto”, señaló.

Mirá una situación de riesgo en el encuentro entre Nicolás Avellaneda y Olimpia de Catamarca por el Torneo Federal