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En el Sur hay gambeta, fútbol y corazón

24 nov - La comuna rural, La Trinidad, endulza a todo un pueblo no sólo con su Ingenio. Tiñe de color y emoción a un inmenso Paraíso. Es el epicentro de un club con historias, sueños, logros y pasión. Te presentamos al otro finalista del Ascenso de la Liga Tucumana de Fútbol.

Nota: Bianca Carol Chamorro - Cynthia Herrera - María Belén Jiménez Berho. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

 Un 25 de Mayo de 1915, el país gritó un año más ¡Viva la Patria! Un pueblo celeste y blanco celebró el aniversario 105 de la creación de la Primera Junta de Gobierno. En medio de tanta festividad y conmemoración, Tucumán dio vida a un espacio de juego. Diversión. Un punto de encuentro para amantes de la pelota. Un cimiento de emociones para los apasionados del fútbol.

En el Sur de la provincia, en el departamento de Chicligasta, nació El Paraíso. Este edén brindó al Ingenio La Trinidad una riqueza inigualable. La comuna rural, ya no era sólo un centro de exportación y producción de alcohol y azúcar al mundo. Se transformó en protagonista de historias. De charlas que sólo el deporte permitió. De cánticos y caras pintadas. Camisetas transpiradas. Familias, amigos y vecinos reunidos. Unidos.

La creación de un club de fútbol posibilitó compartir una misma pasión. Un ADN incompatible que enlazó hermanos. Sportivo Trinidad dio al Sur ese salto de calidad. Amor y gambeta. Sus colores no fueron elegidos al azar. El blanco denota pureza. Respeto. Paz. El verde es sinónimo de esperanza y fe. Características que representaron la ideología de una institución. De un pueblo.  De éste pigmento se originó su apodo, “El Verde”. Sus seguidores también lo bautizaron bajo el nombre de “Verdolaga”. Un vegetal exótico que se puede consumir como alimento y medicina. Para los hinchas, disfrutar de su club, es el nutriente que aviva sus emociones. El combustible que acelera sus latidos. Cada juego es la cura ante cualquier adversidad.

Sentimientos y convicciones siguen intactas. Latentes en cada jugador, dirigente y fanático. En aquellos que dejaron huellas.  Como Víctor Soria, medio campista ofensivo, que llegó a la Primera División del Fútbol Argentino. Nació en Concepción un 14 de Junio de 1967, se forjó y creció en el Verde de La Trinidad. Tuvo un flamante recorrido local y nacional en Concepción Fútbol club, Club Atlético Tucumán, Atlético de Rafaela y Gimnasia y Tiro de Salta. Dejó al Sur en lo más alto no sólo en el país sino también en Ecuador de la mano del Club Deportivo Cuenca y de la Sociedad Deportiva Quito.

Ya lo inmortalizó Eduardo Galeano:Los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. Tucumán revivió dicha premisa. La provincia es el semillero que albergó enormes tesoros deportivos pero por sobre todo memorias. Leyendas. Anécdotas.

Sportivo Trinidad es un pequeño club del interior que dio a su pueblo grandes aventuras, alegrías y riquezas. A puro pulmón y con gran humidad, la dirigencia apoyó desde sus inicios a cada célula que conformó la institución. Comenzó con 140 socios y actualmente cuenta con 222 afiliados. El Estadio: El Paraíso, situado en el Ingenio La Trinidad, alberga a 2500 fieles y apasionados por el fútbol. El mantenimiento de las instalaciones está a cargo de la propia comisión directiva. El presidente Daniel Hernández, el vicepresidente David Mahafud, el secretario Manuel Cano y el tesorero Marcelo Luna, cumplen el rol de jardineros, albañiles y plomeros. Con un estilo casero. Familiar. Acogedor .Cuidan el templo de su querido pueblo.

Cada 31 de Diciembre, la dirigencia premia a sus miembros con el sorteo de una moto de 110 cc y el último día del mes con una camiseta. Todo el año trabaja en rifas y loterías para sacar a flote al club. Un famoso refrán enunció: “Luchar por algo sin trabajar duro es como tratar de cosechar donde no has sembrado”. El Verdolaga pelea su propia batalla hace 101 años. Con esfuerzo. Perseverancia. Paciencia. Respeto.

El Verde está marcado por un gran sacrificio a pulmón pero también por el dolor y la pérdida.

Un 17 de Noviembre de 2014, mientras los principales medios locales enfocaron la victoria de Lastenia ante Argentinos del Norte en el Federal B y el empate de Atlético con Patronato en la B Nacional, entre otros eventos deportivos, Marcelo Hernández, jugador de Primera División y Reserva de Sportivo trinidad, dijo adiós al equipo que tanto amó. Con tan sólo 19 años colgó sus botines. El destino quiso que en un fatal accidente perdiera el aliento. La vida.

Daniel “Toro” Hernández, padre del adolescente y actual presidente del club, sacó de la tristeza y la desesperación las fuerzas para seguir adelante. Su invaluable ausencia fue el motor que lo impulsó: “Mi hijo me decía, vamos a salir campeones pá. Él soñaba con el ascenso en el conjunto de sus amores. Por eso me propuse cumplir su anhelo. Recuerdo que cuando me lo plantearon no quería. Todo era muy reciente. Hasta la hinchada vino a casa para convencerme y aceptar. Finalmente, un 19 de Mayo de 2015, asumí la presidencia”.

Marcelo fue un emblema para el Verde y en cada partido su recuerdo está presente. Así fue en el cuarto ascenso de Sportivo Trinidad. Un 20 de noviembre de 2016, el verdolaga abandonó la categoría B. Derrotó en las inmediaciones del estadio Las Palmeras  de Bella Vista al Club Eudoro Avellaneda de Los Ralos. Un 2 a 0 que le permitió dar vuelta la página para escribir en las hojas de la Primera División de la Liga Tucumana. Su presidente, en una lucha de sentimientos, reveló: “Fueron emociones mezcladas. Estaba contento por toda la gente que se movilizó pero muy triste porque no lo veía a mi hijo ahí. En la cancha, en la tribuna. Donde sea. Pero conmigo”.

Con un sinfín de sensaciones encontradas, la máxima autoridad del club dedicó el logro deportivo a su querido pueblo del Sur.

Un día que quedó grabado en la memoria y en los corazones de sus protagonistas. El jugador Agustín Masmut  destacó, entre lágrimas y risas, una victoria fruto de un arduo trabajo. Un entrenamiento previo combinado de sacrificio, nervios y ansiedad.

Gerardo Burgos abrió el marcador para el Verde en el agónico encuentro. Destacó con orgullo que vivió un partido intenso. Con riesgos de no llevar la conquista a sus pagos: “Cuando ellos hicieron el primer gol pensé que se nos escapaba el ascenso. En el entretiempo mis compañeros estaban más motivados que nunca y eso me dio la pauta de que podíamos cambiar las cosas. Gracias a Dios pudimos plasmar el juego que quisimos y lo dimos vuelta”.

Sportivo Trinidad comenzó el duelo abajo en el marcador. Fueron 45´inciales de amargo sabor. Sin embargo,  los muchachos del Sur plasmaron la ley básica del juego.  La que formuló el periodista deportivo,  Dante Panzeri. “Gana el que mejor engaña. En sentido grato, en una forma placentera, ingeniosa. El fútbol siempre será antiguo. No es una ciencia que se pueda enseñar. Es imprevisto. Pícaro”.

Los mentores de aquellos imprevisibles y valientes jugadores fueron los miembros del cuerpo técnico. El entrenador, Hernán  González.  El ayudante de campo, Manuel Humberto Villagra y el preparador físico, Richard Burgos.  

Un gran ingenio. Astucia. Habilidad. Compromiso y dedicación. Fueron las cualidades, no menores, lideradas por Javier Zurita, Daniel Impa, Brian Hernández, Franco Díaz, José Hernández, Matías Carrizo, Gabriel Sosa, Marcelo Ferreira, Cristian Alderete, Daniel Nieto, Leonardo Álvarez, Diego Ceballos, Ezequiel Hernández, Guillermo López, Agustín Masmut y Gerardo Burgos.

Éste plantel coronó al Sur con una nueva conquista. Devolvió la alegría. Sembró esperanzas. Repartió sonrisas. Escribió otra página de gloria en la historia del Club Sportivo Trinidad. Ahora irán por el campeonato, el premio mayor. Por eso este sábado enfrentará a Alto Verde en cancha de Ñuñorco. La final será transmitida en vivo por Red Milenium Televisión a través de nuestro canal de YouTube. Suscribite y no te lo pierdas.

Conocé al Club Sportivo Trinidad. Su gente. Su ascenso.