Sportivo Trinidad hizo historia con un ángel a su lado - Red Noticias

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Sportivo Trinidad hizo historia con un ángel a su lado

30 nov - En El Paraíso todo es posible. El "Verdolaga" es sinónimo de sacrificio, lucha y superación. Colmado de recuerdos, añoranzas y sueños. En cada festejo y grito del campeonato obtenido, se inmortaliza con fuerza su inolvidable jugador. Compañero y amigo: Marcelo Hernández.

Nota: Bianca Carol Chamorro - Cynthia Herrera - María Belén Jiménez Berho. Primer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

Hoy, con más eco que nunca, resuenan las palabras enunciadas por Muhammad Alí: “ Los campeones no se hacen en gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy dentro de ellos. Es un deseo. Un sueño. Una visión”.  Porque un pequeño club de barrio llegó a ser campeón. Desde abajo. Con lo poco. Con los anhelos. Las ilusiones. Con un grupo de visionarios que se animaron a soñar. Que apostaron a cumplir cada propósito. Con motivación. Amor. Respeto. Un equipo que supo caer para aprender a caminar. Que tocó fondo y subió con más impulso .Que disfruta de un presente histórico. Sin igual. Sin precedentes.

Invaden los sentimientos de felicidad y regocijo. Teñidos de nostalgia. Recuerdos. Suspiros. Miradas al cielo.  La Primera Categoría del fútbol tucumano se tiñe de ese matiz. Verde. Diferente. En cada partido, no son 11 jugadores los que salen al campo a dejarlo todo. Están acompañados de un emblema. De un amigo. De un eterno compañero de gambetas. Apasionado del fútbol. Por el club. Responsable. Dedicado. especial. Un ángel que celebró desde lo alto, el triunfo de su amado Sportivo Trinidad.

Marcelo Hernández era eso y mucho más. Transpiró la camiseta como ninguno. Nadie pudo quitarle la titularidad que se ganó. Como así también, no habrá poder alguno que lo borre de los corazones. De los cánticos. De los triunfos.

Su padre, Daniel Hernández,  actual presidente de la institución, lucha cada día para llevar al “Verde” a los más alto. Luego de coronarse campeón del Bicentenario reveló que el camino no fue nada fácil: “Ser campeones de la final es la frutilla del postre. Es algo hermoso para la gente. Para el pueblo. Mis sentimientos son raros. Escuchar a la tribuna decir: “Gracias Marcelo “me mata. Hoy bese el cuadrito de mi hijo y mirá los resultados. Él está siempre presente. Conmigo. Con el Club”.

 Ese 26 de Noviembre de 2016, horas antes de emprender camino a Monteros, donde se disputó el cotejo con Alto Verde, realizó su mágico ritual. Innumerables retratos reflejan la presencia de Marcelo en su hogar. Pero hay uno que es especial. El que trae suerte. Esa imagen se queda con el cálido beso de Daniel horas previas a cada encuentro. El resultado es entonces, diferente. No hay empate. No hay derrota. Hay victorias. 

El estadio Jorge Abel Marteau de Ñuñorco trajo ese recuerdo. El pueblo verdolaga trasladó su Paraíso. Su ángel. Manuel Cano, tesorero de Sportivo Trinidad, vistió Monteros con su fiel bandera. Le  Dedicó el torneo y los positivos resultados. Reconoció las vicisitudes que atravesó la entidad: “ Esto es algo maravilloso para nosotros. Muchas veces estuvimos solos. Pero hoy hay una fiesta. Una multitud nos sigue. Nos acompañan. Éste campeonato es para él. Para Marcelo”.

El inolvidable jugador levantó, sin lugar a dudas, la copa junto a su pueblo. Como dijo Isabel Allende: “La muerte no existe, la gente sólo muere si la olvidan. Si puedes recordarla siempre estará ahí contigo”.

Emociones combinadas dejó el triunfo de Sportivo Trinidad. Lágrimas con un sinfín de significados. Sobraron los motivos. Los recuerdos. Las vivencias.

El plantel del “Verde” remarcó la humildad y la sencillez de su club. Los duros y empinados escalones que debieron subir. En sus camisetas llevan no sólo el sudor de ese trayecto cuesta arriba. También un mensaje para aquel apasionado amigo: “Gracias Marcelo”.

Así, con infinitas razones de agradecimiento, cumplieron su promesa. Peregrinaron desde Trinidad hasta Aguilares. Una caminata más que significativa. Honrar a la Virgen del Valle.

Cada miembro de la institución tuvo razones para vivir ese asenso y ese título como ningún otro. Tal es el caso de Dante Costilla, campeón en el 97´con Sportivo Trinidad. Desde la tribuna, en la rugosa platea, gritó cada gol como en ese entonces. Recalcó el crecimiento del club y el respeto que tuvieron siempre por el fútbol: “Estoy muy contento porque fui  jugador. Veo toda esta gente. Es algo único. Este equipo tiene algo que los otros no poseen. El amor incondicional por la camiseta. La gente es lo que lo  hace grande. En Primera vamos a estar también en la final. Estoy seguro”.

El deporte deja enseñanzas. Historias de vida. De superación. De lucha. Ejemplos. Emociona e impulsa. Pero hay uno en especial que lo cambia todo. Que genera el deseo de dejar hasta el último aliento. Que da esencia y sentimiento. Walter Saavedra lo plasmó en algunos fragmentos de su poema: “Cómo vas a saber lo que es la música si jamás cantaste en la popular.
Cómo vas a saber lo que es la injusticia si nunca te sacó tarjeta roja una referí localista.
Decime... cómo vas a saber lo que es el insomnio si jamás te fuiste al descenso.
Cómo vas a saber lo que es el odio si nunca hiciste un gol en contra.
Cómo vas a saber, querido amigo, cómo vas a saber lo que es la vida si nunca jamás jugaste al fútbol”.

Reviví el festejo con Sportivo Trinidad. Sus Protagonistas. Su gente. Los recuerdos y la fiesta.