Por más festejos y menos luchas - Red Noticias

Sociedad

Por más festejos y menos luchas

26 abr - Una bendición, el fruto del amor entre una madre y un padre, dos madres o dos padres. La mayor alegría de la vida, según los experimentados. Lo más perfecto que te va a pasar en la vida. La proyección de nuestros sueños colocados en un pequeño cuerpo. Si los niños son todo esto y mucho más: ¿cómo es posible que la violencia contra el niño tengo una x tatuada en el calendario? ¿Como es posible que posea su propio día?

Nota: Belén Jiménez Berho - Juan Fajre. Videp: Lihue Rojas Álvarez. Tercer Año. Periodismo Deportivo. Red Milenium.

 

Con el paso del tiempo: la ciencia, los psicólogos, los sociólogos,  hicieron todo lo  que tenían a su alcance para intentar comprender que es eso tan extraño que transita por  la mente de los seres humanos.  Porque será que existen las guerras, los pleitos, la violencia de género, la violencia…

En donde  yace esa enorme dificultad de convivencia, libertad y respeto hacia el otro.

Imposible, imposible es la palabra que termina siendo el común denominador entre los resultados de cada uno de los análisis sociales. Hagan lo que hagan parece ser imposible modificar favorablemente esta dificultad que posee el hombre.

Nos atropellamos subiendo a un colectivo, nos prendemos a la bocina del auto si el que nos antecede se distrajo una milésima de segundo y no puso primera. Queremos pegarle al que hincha por otro club. Queremos la cartera y el celular ajeno  y no nos conformamos con el deseo, se lo robamos.

 

Vivir a las corridas, ignorar al otro, pisar la cabeza del que tocó fondo, admirar al de arriba, por más que haya llegado allí caminando por caminos sinuosos y dudosos.

La infancia es juego. Diversión. Alegría y sueños. Es la etapa que prepara al hombre para la vida. En ella se refugian los cimientos para construir el futuro. Un niño merece eso. Precisa las sonrisas. Los viajes imaginarios a la luna y el espacio.  Los momentos mágicos que solo se encuentran en su interior. En su inocencia. En su esencia.  En los recorridos multicolores de crayones y cuentos. Necesita de un crecimiento feliz y en armonía.  Sin embargo, en la actualidad, ese universo de risas y alegrías se empaña de dolor. De violencia. De maltrato. 

Resulta imposible concebir que existan individuos, acciones y sucesos que destruyan la esperanza de la sociedad. Que atenten contra la psiquis, el físico y el desarrollo de los niños.  Pero están. Y año tras año se potencian en manada. Como si los gritos de los más vulnerables fueran en vano.  

El lugar del niño es fuera del trabajo, de las calles, del abuso sexual, los golpes y las agresiones. Su espacio debería estar siempre entre ilusiones y picardías. Entre carcajadas y caricias. En la contención y el cuidado. Porque son la esperanza de la sociedad. Del mundo. 

En este día se pretende concientizar sobre todos los derechos que en la infancia se requieren. De las consecuencias y de las medidas para frenar la explotación y la rudeza. 

“los niños son como las estrellas, nunca son demasiados”. Supo decir la Madre Teresa de Calcuta y emocionar a millones de personas.  Que ese brillo no se apague nunca. Es un deber como ciudadanos velar para que ello suceda. Hoy y siempre.

 

25 de abril. Día internacional de la lucha contra el niño. Ya lo lograron.  Tenemos el día.

Nos pongamos la careta y levantemos un cartel. Una pancarta que dura 24 horas, una cortina de humo social, un fraseo que conviene a los políticos de turno o a aquellos que buscan llegar al poder. Un olvido que arrancará nuevamente el mismísimo día 26.

Una pesadilla dentro de cuatro paredes, un pequeño que no puede ni sabe defenderse cuando el que lo ataca los triplica en tamaño y que para colmo lo maneja psicológicamente, pidiendo una disculpa cruel y mentirosa o prometiéndole una vida de sueños.

Un niño que consume violencia en su hogar, con el tiempo la acepta como una realidad, como lo correcto, como algo normal y allí es donde  se multiplica. Se hereda.

 Tenemos 365 días por delante, para luchar de verdad contra algo inaceptable y que el siguiente 25 de abril pase desapercibido y como un día más, común y corriente. Que aquel  valiente vecino, que se anima a denunciar lo que escucha a través de su pared, sea tenido en cuenta de una vez por todas, que un policía tome la denuncia y no conteste esa típica y vacía respuesta: “cada familia es un mundo , no te metas”.