martes 15 de junio de 2021 - Edición Nº923

Artes Marciales | 29 abr 2021

ENTREVISTA

"El Tae Kwon Do me salvó la vida"

En su largo trayecto, Facundo Exequiel Seco ha marcado su huella en Tucumán con mucho sacrificio, esfuerzo y pasión, y aun hay más por delante como para frenar.


Facundo Exequiel Seco, IV Dan y practicante de Tae Kwon Do, así como competidor constante que ha dado la cara por Tucumán en dos campeonatos del mundo como también en diversos torneos interprovinciales y sudamericanos, se ha convertido para sus cercanos y conocidos en un luchador tenaz capaz de dar pelea hasta las batallas más fuertes, de esas que solo quienes poseen una voluntad fuerte pueden seguir de pie. No es fácil ser un taekwondista por no ser técnicamente profesional como el fútbol, pero esto no es algo que lo pueda frenar para dedicarle su tiempo y energía a este arte marcial proveniente de Corea del Sur, que es lo que le llena de energía a su espíritu. Aunque no “lucha” solo en esto, y eso se debe a que su familia, amigos y alumnos son su pilar que impiden que se derrumbe y que dé lo mejor de sí mismo, puesto que su enseñanza es: “Demostrar el ejemplo de la perseverancia”.

Remontemos desde el inicio. Nacido en Tucumán y residiendo en San Pablo, Facundo Seco tuvo una niñez tranquila, siendo sobreprotegido por su familia y creciendo tímido e introvertido, haciendo que no fuese fácil para él hacerse de amigos en su barrio y en el colegio, a lo que podía encontrar refugio en las películas de Jean Claud Van Damme y en series como Power Rangers y Dragon Ball. Como estudiante era regular, buscando sacar las notas necesarias para poder estar en vacaciones, pero estudiando las materias que más le estresaban como lo eran matemáticas y lengua, y más para no llevarse ninguna a marzo. Y hablando de conducta, se puede saber que su comportamiento era tranquilo; “Él jamás fue un niño que busque pelea en ningún aspecto, pero le hacían bullying por ser calladito. Ya teniendo su “arma”, en algún momento puso en su lugar a alguno y se ganó su respeto, luego fue amigo de esos chicos”, es lo que su madre, Liliana Del Valle Corbalán, puede relatar al respecto.

Las aspiraciones personales determinan el curso de vida del humano, tales como ir a la universidad, casarse y tener una familia, aunque en Facundo difieren un poco, y más por lo que le llegó a gustar del deporte. En relación a lo académico, apenas acabó la secundaria se metió a estudiar derecho, carrera que dejó pasados los 2 años; tiempo después entró a recursos humanos para tener un título al menos, sin embargo, ya era instructor y sabía lo que más le gustaba hacer. Decidió por dejarlo y centrarse en enseñar a defenderse con este arte marcial, claro que hubo oposición de por medio. “Mi mamá y mi papá no querían que enseñe, considerándolo una pérdida de tiempo, pero mi mamá se dio cuenta que esto me hacía feliz, ganando dinero con el sudor de mi frente”, recuerda ese momento cuando decidió su camino en la vida. “Me hubiese gustado que tenga una profesión universitaria”, es lo que Liliana comentó respecto a que Facu no tiene una formación universitaria, pero en las memorias del taekwondista hay un mensaje de su madre que lo recuerda hasta la fecha: “Una vez me mandó un mensaje de texto, cuando iba a competir en un provincial en Santiago del Estero en 2011, y decía: ‘Hacé lo que a vos te gusta, disfrutá porque es tu pasión. Perdóname por ser tan egoísta, por fijarme en mi satisfacción y no en la tuya’. Ese mensaje lo guardo en mi retina porque me sentí orgulloso de mi mamá porque ella entendió lo que me gustaba a mí”.

 

 

La preparación para el mundial 2018 en Argentina.
 


Hay un origen para la afición al Tae Kwon Do, remontándose a su infancia, cuando su papá lo llevó a ver la película de Jean Claud Van Damme, “La Leyenda del Dragón Blanco”, largometraje que motivó a Facundo a decirle a sus padres “Yo puedo hacer eso”. Optaron por investigar si existía algún lugar que enseñe artes marciales como las vistas de esa tira cinematográfica, y para su fortuna, encontraron un recinto para practicar este arte marcial surcoreano, y lo que no sabían ellos era que él (Facundo) estaba introduciéndose a lo que sentía que era lo suyo de acá a la eternidad. Muchas personas que quieren entrar al deporte se decantan por el fútbol, pero en su caso no era así, ya que las peleas le atraían más que las pelotas número 5, definiéndose como un antes y un después; “Me ha salvado la vida en muchos aspectos, sobre todo en lo emocional porque me agarró en un momento que no estaba pasándola bien, y me ayudó como motivador”.

Con el tiempo, Facundo Seco fue afianzándose en este arte marcial, escalando peldaño tras peldaño en su nuevo modo de vida; “No existe momento que no pueda estar sin el Dobok (ropa de Tae Kwon Do), cuando debo entrenar siempre lo debo llevar bien firme y planchadito, en lo que se convirtió en mi segunda piel”, así lo expresa respecto a su habitual práctica en su Dojang. Si podemos agregar más cosas, podemos mencionar que algo que lo motiva momentáneamente fuera de las competencias es aprender cosas nuevas y el seguir capacitándose, adquiriendo conocimientos y capitalizando experiencias, todo eso junto a buscar ser un buen instructor, y más cuando sus alumnos que ha ido conociendo se han transformado en su inspiración.

 

 

La segunda prenda de su vida.

 

Claro está que no solo se dedica a practicar esta disciplina marcial. Su trabajo en la administración estatal en obras públicas inició hace 10 años cuando se presentó la oportunidad de que los hijos de los empleados puedan ingresar, siendo Liliana trabajadora de esa rama mientras Facundo aun no nacía. “Mi mamá y yo aprovechamos, armamos el currículum, se esperó más de un año y medio para que se confirme que pueda entrar. Así que tengo la dicha y suerte de compartir trabajo con mi madre, claro que en un área diferente”, contó al recordar cómo pudo ingresar al área laboral en la que ejerce.

 

 

 

Dicen que uno no puede desarrollarse bien sin un buen maestro, y el responsable de haberlo formado es César Segura. “Es mi único instructor de hace 20 años, siendo el único que me ha entrenado, enseñándome todo lo que sé y sacando lo mejor de mí. Fue mi ‘padre marcial’ y mi mentor, le estoy agradecido muchísimo, deportivamente hablando, soy lo que soy como competidor, practicante e instructor”.  Así es la definición que tiene sobre el Sabonim César. Eso no es todo, alguien más que influyó fue el Gran Maestro Néstor Galarraga, presidente de la Confederación Argentina de Deportes, persona a quien le tiene mucho cariño y respeto; “por su sapiencia y por como dirige a nivel nacional y mundial el taekwondo y como lo difunde”, agregó.

 

 

Junto al Gran Maestro Choi Jung Hwa,
Presidente de la Federación Internacional de Tae Kwon Do

Algo que nunca se debe omitir en la dedicatoria y a lo que llena de pasión a un individuo como Facundo es el recibir apoyo de sus cercanos, así como de su familia. “Siempre lo apoyamos en todo, al 100% junto a su padre. Veíamos que lo que él amaba lo tomó con profesionalidad, amor y pasión, por lo que lo apoyamos, ya que eso era de él, lo volvió una persona de muchos valores, sabia, madura y centrada, algo que hoy en día los chicos deben formarse”; son las palabras de Liliana acerca del cariño que él (Facundo) tiene a esta disciplina.

No todo fue tranquilidad para él, más cuando la salud está de por medio. “Una lesión que tuve en el año 2012, una tendinitis muy fuerte que me dejó fuera del taekwondo por seis meses que me impidió enseñar, era insoportable el dolor a tal punto que pensé que me operaban, la sufrí bastante. Y después de eso, volví de a poco, pero en 2013 sufrí un ataque en el sistema gástrico que me dejó mal por 4 meses junto a mi mamá, llegando a bajar 8 kilos, acompañado de dolores insoportables, miedo a comer. Eso me marcó, porque nunca pensé que pasaría por eso, hasta que se me diagnosticó lo que tenía, una bacteria que se la mató con antibióticos, la traté, gracias a Dios me curé, pero me costó entrenar de vuelta porque estaba muy delgado, no llegué a internarme”; contó al respecto de esa fea experiencia que tuvo. “Pensaba que me moría, a lo que me aferré a la fe y a Dios, saliendo adelante, y vinieron cosas buenas en lo deportivo. Después de la tormenta, vino la calma”; añadió.

 

Con el pasar del reloj de arena, su presencia en el deporte tucumano fue haciéndose más fuerte, llegando a representar a Tucumán en el país y a Argentina al mundo, ganándose no solo admiración, sino el respeto de propios y extraños, más con su familia, quien siempre fue su sostén en lo emocional para nunca bajar los brazos. Su primer selectivo al mundial Roma 2014 fue uno de esos torneos que lo marcaron de por vida. “Fue muy significativo para mí ya que hice cuatro peleas muy durísimas y la primera vez que llegaba a una final, pero no pude ganar, aunque obtuve los puntos para clasificar, sumado a que gané respeto”; es lo que cuenta en relación a su paso en el tatami. Otro torneo que también lo siguió elevando en su disciplina fue el selectivo para Argentina 2018, evento que mostró las pruebas de auto superación y que fue con esa mentalidad de ganador que es necesaria para afrontar las competiciones. “Vencí a un archirrival que siempre me ganaba, siendo esa la cuarta vez que lo enfrenté y lo vencí en primera ronda y seguí hasta la final”; lo recuerda a esos torneos con cariño ya que le fue bien. Sin embargo, algo que siente que tiene pendiente es salir campeón mundial, y no es para menos que la meta de cualquier deportista es conquistar un campeonato del mundo, siendo esa su Divina Obsesión“Hay que entrenar duro para la clasificación porque es muy difícil, ya que hay mucho talento en todo el país, y esa es la deuda que yo me tengo, deportivamente hablando. Yo deseo poder llegar a lo más alto en el mundial, lo deseo con toda mi alma y le pido a Dios que me dé todas las fuerzas necesarias para afrontar este desafío, obvio que lo haré yo con toda la fe y con toda convicción”.

 

 

 

En lo que respecta a su labor como instructor, Facundo la tiene bien clara en su cabeza para enseñar a sus pupilos todo el arte del Tae Kwon Do, ser el Sabonim es uno de sus funciones esenciales para la vida. “Lo que más disfruto es transmitirles confianza y motivarlos, así como ser un líder y ser un modelo a seguir para ellos, como que soy fuente de inspiración, y eso me motiva. Es un ida y vuelta entre mis alumnos y yo por la motivación y enseñanza, porque yo les enseño Tae Kwon Do y ellos me enseñan a ser un buen instructor”; enfatiza para dejar en claro que significa este grado como mentor. Inició este trayecto en 2011 en el Zone Fitness que quedaba en la Bolívar al 800, y a partir de ahí nunca más dejó de impartir sus conocimientos. La rutina de entrenamiento que da consta de trote, ejercicios de elongación y activación articular, para después ir a las prácticas de frente a frente para la defensa personal que sus alumnos aprendan. Este oficio no sería nada sin el estímulo que transmite a sus estudiantes: “La motivación le transmito en que puede lograr lo que se propongan, que pueden ser los mejores, siempre les digo que tienen un campeón que tienen guardado. Todos lo tienen, y todos pueden ser mejor día a día”

 

 

 

 

He aquí las palabras que los chicos sienten por su Sabonim:

“Es muy bueno, enseña muy bien y explica perfecto”. (Fernando Barbosa, 12 años)

“Me dice que haga lo mejor posible, que entrene mucho y que siga hasta el final”. (Alex Nahuel Molina, 6 años)

“Si, me ayudó bastante”. (Sebastián Teta, 6 años)

“Si, siempre me enseña que vaya al máximo”. (Máximo Alejandro Ledesma, 11 años)

“Es muy exigente, sobre todo, trata de enseñar muy bien a cada uno de los alumnos, centrándose bien en tratar de perfeccionar cada cosa. A pesar de que vayamos a la escuela, nos enseña muchas cosas, tanto que nos sirven para como para el entrenamiento”. “Si, sin duda es mi admiración. Fui compañero de él antes, me inspira día a día a tratar de ser como él, e incluso ser mucho mejor”. (Santiago Martín Molina, 13 años)

“Sí, me enseñó a no rendirme y a seguir adelante”. “Claro, incluso al nivel de que puedo hacer bromas”. (Mauro Jonás Rodríguez, 15 años).

 

NO ES FÁCIL LIDIAR CON LA PÉRDIDA

En sus recuerdos existe un episodio que en parte lo ha marcado, y más cuando se trata de las relaciones sociales con las que un ser humano debe estar arraigado. “Cuando era más chiquito me era difícil hacer amigos porque era introvertido. En un momento perdí a mi abuela, y mi mamá me traía a una guardería de niños cerca de donde trabajo actualmente, y yo no quería saber de nada con nadie, sufría mucho porque no quería estar ahí si no en casa porque era gente que no conocía, quería estar con mi abuela y ella no estaba por su fallecimiento, de verdad sufrimos por su partida”; cuenta el por qué no podía socializar con otros, siendo esa su “trauma.

PRIMER MUNDIAL

Lo que más recuerda con cariño fue su primer campeonato mundial realizado en Roma en el año 2014, algo que no es fácil de acceder puesto a que van solo los mejores del mundo en los selectivos, aun así, se logró todo ello, por supuesto que en cuanto a dinero no fue nada fácil. Eso debido a que el Estado no los ayudó, habiendo que realizar sacrificios para poder llegar. Fue eco en los noticieros tucumanos de que un oriundo del “Jardín de la República” representaría al país. “Wow loco, estoy por representar a mi país y a mi provincia, no lo puedo creer”; es lo que expresó en ese momento. Aunque no regresó a Argentina con el primer lugar en mano, sus premios fueron el haber llegado lejos a la máxima cita taekwondista, y como frutilla del postre, conoció al Papa Francisco I, recordándolo como un gran día para recordar con entusiasmo.

SU MADRE, SU HEROÍNA

El apoyo familiar siempre es importante, y para Facundo, su madre es su súper heroína. “En muchas ocasiones lo hace hasta hoy para que me vaya bien. Puso el hombro e hizo hasta lo imposible para que vaya al mundial de Roma 2014, porque para gente de clase media es difícil ir a Europa, gracias a mi mamá pudimos obtener los medios y los fondos para viajar. Mi mamá es mi súper heroína”; cuenta acerca de todo lo que Liliana Del Valle Corbalán hace por su hijo para apoyarlo en esta disciplina, no solo en el Mundial 2014, más bien en toda competición y desafío que él tenga por delante.

 

 

 

¿Te sentías “poderoso” como esos personajes de la televisión y las películas al pisar el tatami?

 

"Al pisar el tatami se siente la adrenalina que es increíble, el momento de tensión que se viene todo junto es lindo, pero me siento feliz haciéndolo porque es mi lugar en el mundo, disfruto estar en el tatami dando clases, así como compitiendo. Siento que Facundo Exequiel Seco, no es como que se potencia más, pero es feliz".

¿Qué sensación te da de que un tucumano represente a Argentina en Sudamérica y el mundo?

"Primero no lo puedo creer, pero me da mucho orgullo de mí mismo representando a Tucumán, que sea “conocido” ante muchos atletas de otros países, reconocido por la federación argentina. La verdad me da mucha satisfacción y felicidad poder estar en el lugar que estoy porque me costó mucho sacrificio".

¿Hay alguna ambición extra que tengas en tu vida?

"Quiero ser un gran instructor, dejar un legado y que mis alumnos me superen a mí, porque ese es objetivo de un maestro, que su alumno lo supere. Si las cosas no las haces con pasión, no llegas a ninguna parte".

 

 

 
 

A pesar de que admite que es nervioso y alterado cuando las cosas no salen bien, eso no es freno para su desarrollo, puesto que aun demuestra las lecciones de vida más importantes, que son la perseverancia y el esfuerzo, eso porque nunca se rindió ni se rendirá por más que la vida esté llena de obstáculos, y menos ante un objetivo que tenga en mente. 

 

Facundo Seco siempre nos ha demostrado que con convicción, tenacidad, esfuerzo, pasión y dedicación se puede lograr cualquier cosa, sin importar cuánto duela el golpe, porque lo importante es levantarse y volver al combate, más cuando hay quienes den una mano para plantarse ante la adversidad. Tucumán ha sacado un guerrero dispuesto a todo para dejar  marca en su vida y en la de los demás.

 

 

 

 

Facundo Llovera
Instagram: facundollovera
Facebook: Facundo Llovera
Twitter: @facundollovera
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